En pleno confinamiento, en Miranda de Ebro, mi ciudad natal, nació una organización con la intención de promover la compra en los comercios locales en lugar de en las grandes duperficies, o, en caso contrario, muchos de estos comercios terminarían por cerrar debido a la situación provocada por el covid.
Por ello, traté de aportar mi pequeño grano de arena creando la imagen que represente el sentimiento de todos los comerciantes de esta ciudad.
Con él representamos la unión frente a este momento de incertidumbre, los colores y las formas representan a nuestra querida ciudad junto a un corazón que sigue latiendo aunque no nos viésemos, la cerradura además de reflejar el confinamiento también es la puerta de nuestros comercios que pronto abrirían de nuevo.
Es un logo de fuerza y esperanza, porque todos juntos volveríamos más fuertes.
Esta imagen, de un día para otro, apareció en el escaparate casi todos los comercios de la ciudad.